99 de cada 100 personas han padecido del síndrome de la canción pegadiza.

Si constantemente se te hace difícil borrar de tu cabeza una canción que escuchaste en la radio o que tarareaba tu compañero de trabajo, entérate de que no estás solo.

Según James Kellaris, de la Universidad de Cincinnati y quien realizó el estudio Dissecting Earworms: Further Evidence on the Song-Stuck-in-Your-Head Phenomenon, 99 de cada 100 personas son susceptibles a padecer del síndrome de la canción pegadiza (earworm).

Este síndrome implica que al escuchar ciertas melodías estas se repiten una y otra vez en el cerebro de manera incontrolada.

Estas canciones han sido denominadas pegadizas porque se instalan en el córtex auditivo, una parte del cerebro que contiene la memoria sonora.

La investigación sugiere que puede haber razones psicológicas por las cuales es más probable que algunas canciones se peguen, incluidos desencadenantes de la memoria, estados emocionales e incluso ansiedad y estrés.

La necesidad de tararear esas canciones funciona como una especie de “picor mental”, según Kellaris, que solo se alivia repitiendo una y otra vez la melodía.

El efecto puede durar horas o días. Y, como un virus, deja nuestro organismo para contagiar a otro.

Según el estudioso, el efecto es mayor si la canción es la primera que escuchas al levantarte, o lo último que oíste por la noche antes de dormir.

Luego de realizar la investigación, los expertos demostraron que el cerebro tiene la necesidad natural de completar canciones.

Segun el psicólogo Philip Beaman, masticar chicle ayuda a olvidar la canción. El acto de masticar chicle, como leer, hablar o cantar en silencio, involucra la lengua, los dientes y otras partes de la anatomía que se utilizan para producir el habla, llamados articuladores subvocales. 

Estas subvocalizaciones disminuyen la capacidad del cerebro para formar recuerdos verbales o musicales.

El otro enfoque común es involucrar a tu memoria. En lugar de tratar de no pensar en ello, escuchas deliberadamente la canción completa, de principio a fin, varias veces seguidas. 

La mayoría de los recuerdos son fragmentos, lo que muy probablemente contribuye a su obstinada longevidad; Los recuerdos incompletos duran más que los completos, un fenómeno conocido como el efecto Zeigarnik. 

Al completar el fragmento, podrías sacar la canción de tu memoria consciente. O tal vez no. A la larga, dicen algunos expertos, la mejor estrategia podría ser simplemente aprender a disfrutar los conciertos en tu cabeza. 

A Continuación les dejo una del las canciones más populares y que en lo personal me gusta mucho, y siempre que la escucho no paro de cantarla. Espero no contagiarlos con esta maravillosa canción. jijijiji.