La guillotina es una máquina que fue inventada en Francia para decapitar a los condenados a pena de muerte. Es conocida por el frecuente uso que recibió durante la Revolución francesa, durante la cual miles de personas fueron ejecutadas a través de ella.

Aunque está asociada popularmente con Francia y la Revolución de 1789, durante la cual ocupó un papel fundamental (especialmente en el periodo del Terror), se utilizó también en otros países europeos como Reino Unido, Bélgica, Suecia, Italia y Alemania hasta bien entrado el siglo XX.

La popularización del uso de la guillotina

Su nombre proviene del cirujano francés Joseph Ignace Guillotin, diputado en la Asamblea Nacional, que la recomendó para su uso en las ejecuciones en sustitución de los métodos tradicionales; de ahí deriva el nombre de guillotina. Pero él no fue su inventor, ya que este tipo de máquinas ya se habían utilizado antes.

Para evitar al condenado sufrimientos inútiles, Guillotin propuso a la Asamblea (octubre de 1789) la adopción de la máquina, pero no fue escuchado. Insistió y pidió al secretario de la Academia de Cirugía, el doctor Antoine Louis, que diseñara una máquina basada en las ya existentes en otros países europeos. La fabricación fue encargada al fabricante de clavicordios alemán Tobias Schmidt, asesorado por su amigo, el verdugo de París Charles-Henri Sanson. En abril de 1792, fue ensayada primero con ovejas y luego con cadáveres en el hospital de Bicêtre, en París. Antoine Louis modificó la cuchilla horizontal por otra con forma oblicua, de mayor efectividad en el corte.

Una democrática muerte

La Asamblea Nacional adoptó el uso de la guillotina a fin de que la pena de muerte «fuera igual para todos, sin distinción de rangos ni clase social». En efecto, hasta entonces sólo los miembros de la aristocracia tenían el privilegio de ser ajusticiados sin agonía: eran decapitados con una espada o un hacha, mientras que los plebeyos lo eran por ahorcamiento, estrangulación o, en el peor de los casos, al ser destrozados en la rueda. Se estima que a lo largo del periodo del Terror fueron ajusticiadas mediante guillotina en toda Francia 16 594 personas, de las que 2622 lo fueron en París, principalmente en la Plaza de la Concordia.​

La leyenda según la cual el doctor Guillotin habría muerto guillotinado es falsa; falleció de un carbunco en su domicilio el 26 de marzo de 1814. Aparentemente, el mito que ha existido sobre que Guillotin murió víctima de su propio invento tuvo su origen en que una persona del mismo apellido fue decapitada en Lyon.

Forma

La guillotina tradicional consiste en un armazón de dos montantes verticales unidos en su parte superior por un travesaño denominado chapeau (sombrero), que sostiene en alto una cuchilla de acero con forma triangular con un lastre (mouton) de plomo de más de 60 kilogramos en su parte superior. En su parte inferior se dispone un cepo de dos medias lunas (fenêtre), de las cuales la superior es móvil. Justo detrás de la máquina hay una plancha de madera que actúa como báscula. Hasta el siglo XX, era común que la guillotina estuviera elevada sobre un cadalso y pintada de rojo. Una ejecución puede completarse en menos de un minuto.

En un principio el corte de la hoja era horizontal, pero debido a los fallos en las pruebas realizadas con cadáveres se inclinó el filo para que cortase el cuello eficazmente y causar una muerte indolora al condenado. El reo es acostado sobre la báscula posterior y empujado al trangallo o cepo, donde su cuello queda aprisionado; el verdugo acciona un resorte y la cuchilla cae sobre el cuello, separando la cabeza del tronco a la altura de la cuarta vértebra cervical. La cabeza, ya separada, es recogida en un saco de cuero.

Se cuenta que la inclinación de la hoja de la guillotina habría sido recomendada por el propio Luis XVI (que murió finalmente guillotinado en la Revolución francesa).

¿Qué pasa con la consciencia después de ser decapitado?

La muerte por guillotina lejos de ser rápida e indolora, producía la más profunda y horrible tortura: el saber que se sería guillotinado y algunos estaban convencidos que existía una ventana de unos 25 segundos durante los cuales la cabeza decapitada respondía parpadeando o moviendo los ojos al llamado y retenía el reflejo corneal hasta por dos minutos.

¿Pero qué hay de verdad en todo esto?

Algunos decapitados pueden ser conscientes de su destino unos instantes después de haber sido decapitados. No sabemos hasta qué punto son conscientes de ello, ni si continuarán registrando la realidad con sus ojos o si experimentarán algún tipo de dolor.

En un estudio sobre ratas decapitadas publicado en el año 2011 Clementina van Rijn y sus colegas registraron la actividad eléctrica superficial de los cerebros de las ratas antes y después del golpe de gracia, y constaron que la pérdida se actividad tenía lugar al cabo de 4 segundos, que entonces estaba a la mitad de su valor inicial.

¿Te imaginas ver tu propio cuerpo sin cabeza?

Fuentes:

https://dle.rae.es/guillotina

http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0367-47622010000100008

https://www.xatakaciencia.com/sabias-que/cuanto-dura-tu-consciencia-despues-de-ser-decapitado

https://es.wikipedia.org/wiki/Guillotina#:~:text=La%20guillotina%20era%20una%20m%C3%A1quina,la%20pena%20capital%20por%20decapitaci%C3%B3n.

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