La encefalopatía espongiforme bovina, es una enfermedad causada por priones, y se puede transmitir a los seres humanos a través del consumo de partes de animales infectados, sobre todo del tejidos nerviosos.

La encefalopatía espongiforme bovina (EEB) o «enfermedad de las vacas locas» es una enfermedad de reciente aparición, perteneciente a una misteriosa familia de enfermedades emparentadas, muy raras en su mayoría.

Los primeros casos de animales enfermos se declararon en el Reino Unido en 1986. En 1996 se detectó en el humano como una nueva enfermedad, una variante de la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, que se relaciona con la epidemia de EEB en el ganado vacuno.

Es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central de los bovinos, que se caracteriza por la aparición de síntomas nerviosos en los animales adultos que, progresivamente, finaliza con la muerte del animal.

La vía de transmisión de esta enfermedad conocida hasta la fecha es la ingestión de alimentos contaminados con el prion, la administración de fármacos de origen bovino y provenientes de animales enfermos (típicamente hormona del crecimiento) y posiblemente de madre a hijo.

El único método disponible para detectar la infección en fase terminal es la inoculación parenteral de tejido encefálico. No obstante, esta técnica no es utilizable en la práctica ya que los períodos de incubación son de unos 300 días.

La enfermedad se acumula sobre todo en el cráneo (incluidos encéfalo y ojos), la amígdala, la médula espinal, el intestino (del duodeno al recto) y el bazo.

La mayoría de los científicos piensan que la enfermedad se originó en los propios animales y en el consumo de restos no humanos.

Los científicos han aceptado que la aparición de esta enfermedad estuvo determinada por la alimentación suplementaria del ganado bovino con restos de ganado ovino y caprino.

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