Antecedentes

Cuenta una muy posible leyenda que entre los años 855 y 857 existió una mujer que se hizo pasar por hombre y consiguió llegar a Papa, la Papisa Juana. Todo fue bien hasta que se quedó embarazada y se le notaba. Los ávidos y sagaces clérigos de la época se dieron cuenta que aquel hinchazón abdominal no era propio de un varón. Obviamente le retiraron el cargo.

¿Papa o Mama?

Para que esta escandalosa situación no volviese a acontecer decidieron establecer un método que resultase eficaz e infalible en cuanto a detección del género de los futuros nuevos pontífices.

Fué entonces cuando nació la figura del Palpati.

El Palpati

El Palpati es un tocapelotas. Y lo digo en un sentido literal, completamente literal. Su labor es verificar mediante el tacto si el posible futuro nuevo Papa es macho.

Abnegado Palpati ejerciendo su principal función.

La forma de proceder a está verificación consiste en que, después de que el elegido en cuestión se siente en una silla creada especificamente para tal fin, el Palpati meta la mano a través de un agujero de la silla para acceder a tocar los testículos que colgaban del otro agujero que también tenía. Sí una silla hecha con un orificio especial para que te sientes y te cuelgue el escroto, pero sólo si es posbible que vayas a ser el supremo sacerdote.

Si la investigación que estaba realizando el Palpati daba los fructuosos resultados esperados decía: «¡Duos habet et bene pendentes!» (tiene dos y cuelgan bien) a lo que los Cardenales que hacían de testigos exclamaban: “¡Deo Gratias!” (a Dios gracias).

Silla con esfecificaciones para detecciones de género

A ver.. Hay trabajos chungos y otros curiosos. Pero realmente ¿cuántos Papas veremos a lo largo de nuestra vida?. Desconozco si esta es la única tarea de este curioso personaje, pero de así serlo, muy tocapelotas tampoco podría llegar a ser…

Estate al día de las novedades de la web entrando en el canal de telegram https://t.me/webikapon.